La reciente ampliación de las posibilidades de distribución de este formato para hostelería refuerza una visión que el fundador de Bodegas Yuste defendió durante años.
Sanlúcar de Barrameda, 2026.– Recientemente, mediante la Circular 8/2026 “Formatos para la venta a hostelería y en despachos autorizados”, el Consejo Regulador del Marco de Jerez ha eliminado la restricción territorial de venta del formato Bag in Box, restringido hasta entonces a la Zona de Producción y Crianza.
Francisco Yuste fue impulsor de la entrada del formato Bag in Box en la zona, debido al conocimiento del mercado de la distribución, ya que durante más de 30 años Francisco fue distribuidor de las provincias de Cádiz, Sevilla y Córdoba.
Francisco siempre defendió abiertamente el uso del formato como podemos ver en la entrevista que realizó para el Diario de Cádiz.
Aquel mismo año, una entrevista publicada en Diario de Cádiz recogía la posición del fundador de Bodegas Yuste ante la controversia generada en torno a este formato. Lejos de entenderlo como una alternativa a la botella, Francisco Yuste lo concebía como una herramienta práctica para el transporte del vino, especialmente vinculada al consumo tradicional y a los establecimientos hosteleros.
«Yo defiendo la botella como el primero», afirmaba entonces Francisco Yuste, dejando clara una posición que mantuvo siempre: el Bag in Box no debía competir con la botella ni sustituirla, sino responder a una necesidad concreta dentro de la distribución y el servicio del vino.
Su defensa del formato se producía en un momento especialmente complejo. La comercialización del Bag in Box había sido objeto de restricciones y debate dentro del sector, pero Francisco Yuste mantuvo su convicción sobre las ventajas que podía aportar como medio para trasladar el vino desde la bodega hasta los establecimientos.
Una visión adelantada a su tiempo
Con el paso de los años, el sector ha ido reconociendo progresivamente el papel que este tipo de formatos puede desempeñar en el canal Horeca.
En 2021, el Consejo Regulador estableció la posibilidad de utilizar formatos específicos para hostelería, entre ellos el Bag in Box, como elemento destinado al transporte del vino desde las bodegas hasta los establecimientos.
Aquella autorización supuso un importante paso adelante, aunque inicialmente su utilización quedó vinculada al mercado local y a los establecimientos de la provincia de Cádiz.
La posterior evolución de la normativa y la reciente apertura de las posibilidades de distribución más allá de este ámbito territorial vuelven a situar en primer plano una idea que Francisco Yuste defendió desde el inicio: la innovación en los formatos no está reñida con el respeto al vino, a su calidad ni a sus formas habituales de consumo.
Tras la recuperación de las soleras, botas y marcas de Pedro Romero y Argüeso, en Bodegas Yuste estamos poniendo en marcha un nuevo proyecto de distribución que nace con la voluntad de acercarnos a nuestra clientela y conocer de primera mano las necesidades de los distintos canales del mercado.
Este proyecto supone un nuevo paso dentro de nuestra trayectoria y conecta, en cierto modo, con una de las inquietudes que Francisco Yuste siempre tuvo presente: entender cómo evoluciona el mercado y buscar soluciones que permitan acercar nuestros vinos a los establecimientos sin perder de vista su calidad, su identidad y la tradición que los define.
La nueva realidad del Bag in Box para hostelería abre también nuevas posibilidades para este proyecto, al tiempo que nos permite seguir explorando diferentes vías de distribución y servicio adaptadas a las necesidades actuales del sector.
Así, la recuperación de nuestro patrimonio bodeguero y de marcas históricas como Pedro Romero y Argüeso va acompañada de una apuesta por el futuro, buscando nuevas formas de estar cerca de nuestros clientes y de hacer llegar nuestros vinos allí donde son demandados.
Defender la botella y apostar por nuevas soluciones
La posición de Francisco Yuste respecto al Bag in Box siempre fue clara. Su defensa de este formato nunca significó renunciar a la botella, un elemento fundamental en la comercialización y la imagen de los vinos de calidad.
Su planteamiento era, precisamente, diferenciar los usos de cada formato.
La botella debía seguir representando la presentación del vino destinada al consumidor y a la puesta en valor de productos como la Manzanilla. El Bag in Box, por su parte, ofrecía una solución eficaz para el transporte y suministro del vino en determinados canales, permitiendo preservar y facilitar una forma de comercialización tradicional.
En aquella entrevista de 2016, Francisco Yuste defendía también la necesidad de poner en valor el vino a través de la calidad y de precios acordes con el trabajo que existe detrás de cada botella. Una filosofía que continúa formando parte del ADN de Bodegas Yuste y que demuestra que la defensa del Bag in Box nunca estuvo relacionada con una pérdida de valor del producto.
El legado de una manera de entender el vino
La evolución que ha experimentado la regulación del Bag in Box en los últimos años permite hoy mirar atrás y reconocer la coherencia de una posición que Francisco Yuste defendió cuando todavía generaba un intenso debate en el sector.
Su visión partía de una idea sencilla: se puede innovar sin olvidar la historia.
Modernizar los sistemas de transporte y distribución puede ser compatible con proteger la identidad de los vinos del Marco de Jerez, defender su calidad y preservar las formas de consumo que forman parte de la cultura vitivinícola de nuestra tierra.
Hoy, cuando las posibilidades de utilización de estos formatos para la hostelería continúan ampliándose, Bodegas Yuste recuerda la visión de su fundador y su firme defensa de un modelo que entendía el Bag in Box como lo que siempre fue para él: una herramienta al servicio del vino, de su distribución y de una historia que merece seguir viva.
